Foto: OPS/OMS Cuba

Mujeres afrodescendientes celebran su día en comunidad habanera

Naciones Unidas en Cuba (con información de IPS) / 
25.07.2017

Iniciativa se suma a las acciones por el Decenio Internacional para los Afrodescendientes.

La Habana.- Los avances y desafíos de las mujeres negras y mestizas cubanas centraron los debates del Espacio de Encuentro que se realiza por segundo año consecutivo en Cuba en ocasión de la celebración, este 25 de julio, del Día de la Mujer Afrodescendiente, Afrolatinoamericana y Afrocaribeña.

Con el acompañamiento del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación – COSUDE, la cita tuvo lugar el día 21 por iniciativa del proyecto socio cultural Quisicuaba y se dedicó también al Día Naranja por la No violencia contra las mujeres y las niñas y al  Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024).

“Este encuentro fue convocado para celebrar los derechos conquistados y por conquistar” en Cuba por las mujeres negras y mestizas, en los ámbitos de la igualdad de género y la no discriminación racial, aseguró Andrei Hernández, quien tuvo a su cargo las palabras de “acogida” en nombre del proyecto cultural Quisicuaba.

Impulsado por la Asociación Cabildo Quisicuaba, el proyecto incluye iniciativas para la reinserción social y empoderamiento en el barrio de Los Sitios, municipio habanero de Centro Habana. Entre sus principales líneas de acción, se encuentra el trabajo con las mujeres afrodescendientes y por la no discriminación por color de la piel, el diálogo intercultural e intergeneracional.

El espacio, que incluyó una presentación introductoria sobre género e inclusión en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, atrajo a unas 100 personas, entre especialistas, activistas de organizaciones de la sociedad civil como la Red de Mujeres Afrodescendientes, la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades y la Asociación Cubana de Naciones Unidas, así como personal de OMS/OPS, PNUD, PMA y de la Oficina de la Coordinadora Residente.

Investigaciones a debate

En su ponencia “Mujeres negras cubanas: entre la renovación  del modelo socioeconómico y la reproducción de la configuración cultural”, Geydis Fundora, profesora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), se refirió a las oportunidades que han generado las transformaciones en curso en país como la diversificación de opciones de empleo y facilidades para la autogestión.

Sin embargo, alertó sobre los saldos negativos para familias con insuficientes activos para generar iniciativas, disparidad de ingresos por tipo de inserción en el marcado laboral, desigual aprovechamiento de las oportunidades de obtener o reparar una vivienda y mayor marginalización de grupos sociales que pierden sus redes de amparo, entre otros.

La estudiosa citó a la investigadora Mayra Espina, quien sostiene que “la posibilidad de aprovechar las nuevas oportunidades que se generen dependerá de los activos individuales y familiares: conocimientos y calificación, capital para invertir, bienes para generar actividades mercantiles (casa, autos, herramientas), información (aspectos legales, oportunidades, mercados posibles) y conexiones que permitan acceder a los nuevos espacios económicos”.

Sobre el acceso a la educación superior, la socióloga Yulexis Almeida, profesora de la Universidad de La Habana, destacó que son muchas menos las personas negras y mestizas que acceden, en comparación con las personas blancas, tanto hombres como mujeres, sobre todo en los cursos regulares diurnos y, en menor medida, en los cursos por encuentro.

Esa realidad, describió, se complejiza, porque la cifra de afrodescendientes se reduce aún más entre quienes egresan de la educación superior, dijo durante su conferencia “Acceso a la educación superior: desafíos de género y por color de la piel”. En su investigación, Almeida encontró que a la hora del acceso las mujeres negras y mestizas están en ventaja en relación a los hombres, siguiendo la tendencia nacional de feminización de este nivel de enseñanza.

Asimismo, consideró que “las políticas no pueden estar centradas en la ampliación de la matrícula sin incorporar las nociones de equidad en el acceso, el aprovechamiento y la culminación de los estudios. La selección basada exclusivamente en los méritos constituye un mecanismo formal que no garantiza la democratización ni la inclusión”.

Experiencia comunitaria

Como un ejemplo de buena práctica a nivel comunitario, Quisicuaba presentó La negra Tomasa, una iniciativa que, en una primera etapa, busca empoderar a 20 mujeres entre 20 y 65 años, con conocimientos, actitudes y prácticas sobre género, racialidad y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, e incrementar su autoestima y autonomía.

En una segunda etapa, aspira a incorporar adolescentes en su respuesta efectiva al VIH. Norma Guillard, una de las coordinadoras, informó que hasta ahora han fortalecido las capacidades en autoestima y autoeficacia y los mecanismos de enfrentamiento ante situaciones de estigma y discriminación.

Entre los resultados aparece la creación de un espacio amigable de igualdad de género y de una red de apoyo de mujeres afrodescendientes.

Para dar vida a lo adquirido, dijo Guillard, el grupo propuso crear encuentros y cine debates sobre género, racialidad y VIH en las comunidades e introducir el tema en círculos de interés de los centros de educación y en las escuelas de padres y madres, compartir información mediante soportes digitales y con los vecinos en los diferentes espacios de socialización comunitaria.